13 mayo, 2016

Las fotos que me recordaron el valor de hacer feliz a la gente

Ha resultado para mi una gran sorpresa cuando, de repente, un aluvión de notificaciones me indica que una de mis fotos se ha compartido 160 veces (si, hablo de compartir... no hacer un simple click "me gusta") en Facebook.
Algo así...algo que jamás, ni de lejos, ha alcanzado ninguna de mis publicaciones...es posible seguramente porque la foto era de la fachada de la discoteca donde, por primera vez, supe lo que era "pinchar" para un público numeroso, muy numeroso... y me refiero a miles de personas.




Tomé dos fotos en un día gris, poseído en cierto modo por la nostalgia de aquellos tiempos que ya se fueron pero que, aunque nunca volverán, nos hacen sentir bien cuando los recordamos.

Pese a que ya hace dos décadas, recuerdo muy bien el calor que devolvía aquella pista, el cual seguramente no sería posible conseguir con el techno que produzco y pincho hoy en día.
Por que... si, era una música que rechazarían y despreciarían muchos de los artistas y DJs que se mueven en la misma onda musical que yo ahora. Música que ellos llamarían "comercial".
La mayoría vomitarían sobre ella, como lo hacen sobre artistas como David Guetta.

Pero yo os diré una cosa, y es que toda esta gente que se cree "mejor" por despreciar la música que llaman comercial, y se creen "entendidos" que prestan más atención a la música según ellos...en general veneran la figura del artista, a un icono, y no tanto a la música.
Sin embargo, os aseguro que los miles de personas que llenaban OH! León, Baroke...etc no sabían cómo se llamaba el tipo que pinchaba, ni siquiera se acordarán de su cara.
La gente disfrutaba con la música sin importarle a "quien" iban a ver.
Eso... eso si es tener criterio musical, y no venerar iconos como se hace ahora: ir a fiestas por carteles y nombres.




En la cabina de OH! León yo aprendí a respetar la belleza en la música, y el mérito de conseguir algo que gusta fácil y gusta mucho...a mucha gente. Tanto como para dejar recuerdos imborrables.
Temas convertidos en legendarios, asociados a una serie de vivencias... y que, a menudo, traen alguna que otra emoción con simplemente volver a escucharlos de nuevo.

Hay algo que muchos DJs que sólo quieren serlo por una cuestión de ego (por "ser alguien" conocido y reconocido) nunca llegarán a comprender y menos en estos tiempos que corren. Y es que, lo realmente importante... no es que la gente se quede con tu puto nombre o quiera ir a verte el careto en la cabina.

Lo que ha pasado con estas fotos me ha vuelto a confirmar lo que siempre supe, una de las muchas cosas que aprendí en aquella cabina: la importancia de hacer feliz a la gente.

Eso era lo único que importaba, lo que siempre importará y lo único que va a perdurar pasen los años que pasen.